martes, 27 de agosto de 2013

Rosa Ponselle - RCA Vocal Series [MP3]



Ya que recientemente abrimos el baúl de los recuerdos dedicando unas paginas a Zinka Milanov, no podía dejar pasar la oportunidad de hacerle también un merecido post Rosa Ponselle, legendaria figura del Met del periodo de entreguerras y eslabón estilístico fundamental entre las divas del siglo XIX (Lehmann) y los futuros brillos de María Callas.

Me hubiese gustado transcribir algo tan interesante como la entrevista de Milanov a Rasponi pero cuando el periodista trató de entrevistar a Ponselle, la soprano estaba enferma y fue imposible concertar otra cita. Así las cosas transcribiré las impresiones de Giacomo Lauri-Volpi escritas en su libro "Voces Paralelas".


ROSA PONSELLE


"Recibió su bautismo en el Metropolitan por una voz popular como ninguna otra, también de origen partenopeo: por Enrico Caruso, en "La Forza del Destino". Se hacia llamar Ponselle, pero su verdadero nombre era Rosa Ponzillo, de sangre napolitana, por la que había heredado la misma carnosidad, el mismo color, las mismas limitaciones de la voz famosa. Y por esto, sin más, fue denominada "Caruso en faldas".

El Metropolitan no había oído jamás una voz más umbrosa y más voluptuosa, una emisión mas justa e inmediata, nacida de un corazón desbordante de trépidos, instintivos impulsos. Leonora, Selika, Aída, vivieron en ella como realidades inmanentes. "Ah. non m'abbandonar" y "La vergine degli angeli", de "La Forza del Destino", no se han sentido jamás en el corazón, ni expresado en el sonido con aquella su "emoción", queremos decir orgánica, sensitiva, que se vertía en cascadas, en oleadas de vibraciones, sobre el hechizado auditorio. Embrujo napolitano, pues, en un ser nacido al otro lado del Atlántico, en una voz que, además, se valía de una presencia soberana en Selika. "Popolo al tuo cospetto...": una simple frase que dicha por ella y amparada por su prestancia inmensamente sugestiva, producía escalofríos y resplandores.

Pues bien, también esta voz solar había de apagarse a la vuelta de pocos años. No poseía seguras dos notas, un sencillo tono en el vértice de aquella gama tan compacta en la extensión entera: el "si" natural y el "do" natural, prontos y sostenidos. Tal incertidumbre le causó con el tiempo un pánico invencible, una fiebre que le interrumpía la salivación y le confundía la mente.

Esto le obligaba a distribuir entre bastidores, en cualquier ángulo, a sirvientes prontos a dar el sorbo de agua a la voz que se sentía sofocar y venir a menos. Las tesituras basadas sobre la región aguda la aterraban, la desarmaban. Sin embargo, no era una deficiencia real la suya, sino nerviosa, obsesiva. Las notas graves, medias, agudas, todas alineadas bajo la guía del "soffio", constituían una estela vocal, granítica por armónicos, sustanciosa por vibraciones:  en suma un violoncello que ella sabía tocar con tal naturalidad, que revelaba la suprema perfección de su magisterio. Pero la voluntad que lo tocaba no estaba segura de sí misma, por razones ajenas a la técnica. El intelecto no se ajustaba con el sentimiento. Y llegaba el instante en que la voluntad vacilaba y la mano se anquilosaba.

El sufrimiento de tan estupenda voz en el acto primero de "La Traviata", y el "Amami Alfredo", del segundo acto, dio al traste con la voluntad de la cantante. Y el Metropolitan y el mundo entero perdieron la más suave Giulia, las mas exquisita Vestale que recuerda la historia del teatro lírico. La loca Traviata había estrangulado, por consiguiente, a la dulce Vestal. ¿Y el delito no fue perpetrado por el inhumano, improvisado consejo de un director de orquesta emérito? Este no había comprendido que el inquieto temperamento, la limitada extensión vocal, la densidad específica del sonido y la misma persona física, el rostro un tanto achatado de la cantante no constituían elementos favorables para la aproximada figuración de la tierna, tímida, frágil parisina que inundó con su efluvio romántico todo un siglo, y hoy todavía sugestiona los ánimos femeninos y subyuga las fantasías cinematográficas. Perdida la fé en sí misma, desalentada por la imprevista desgracia, la Ponselle acabó por desconfiar de su voz, del prójimo, del mundo entero, y buscó asilo en la codiciada paz doméstica. ¡Qué remordimiento y desoro para aquél director de orquesta*, si realmente fue el culpable e inspirador arbitrario de la incauta diva, ignorante de sus valores líricos auténticos y su pródiga vocalidad!."

                                                                              Giacomo Lauri-Volpi, 1974

                                                                          















                                  



**Para no dejar espacio a las dudas, los dardos de Lauri-Volpi se dirigen hacia Tullio Serafin, director y mentor de la Ponselle, quien al parecer la incitó a abordar el rol de Violetta, aun sabiendo las dificultades que el rol le presentaba a la soprano.


La Ponselle nació en Meriden, Connecticut, el 22 de enero de 1897. Hija de inmigrantes napolitanos, dio sus primeros pasos en el canto junto a su hermana Carmela, con quien formaba "The Ponzillo Sisters", un número de Vaudeville con el que se presentó entre 1915 y 1917. Por consejo de Enrico Caruso emprendió estudios de canto con William Thorner y Romano Romani. Obtuvo una audición en el Metropolitan en donde debutó, con 21 años, el 15 de Noviembre de 1918, como "Leonora" en "La Forza del Destino", al lado de Enrico Caruso, Giuseppe de Luca y José Mardones.

En el Met actuó hasta 1937, contabilizando 266 presentaciones y apareciendo en un repertorio que incluía a Santuzza, Rezia, Rachel, Aída, Norma, Luisa Miller, La Gioconda, Elisabetta en "Don Carlo", Maddalena en "Andrea Chénier", Elvira en "Ernani", Margared en "Le roi d'Ys", Matilde en "Guglielmo Tell", Selika en "La Africana", Leonora en "Il Trovatore" y "La Forza del Destino", Giulia en "La Vestale", Floria en "L'amore dei tre re", Donna Anna en "Don Giovanni", Violetta en "La Traviata", Zoraima en "La Noche de Zoraima" y Carmen.

Se presentó muy poco fuera del Met (odiaba viajar), pero de todos modos el Covent Garden logró seducirla lo suficiente para tenerla en mayo de 1929 como Norma y La Gioconda, regresando al teatro en 1930 y 1931. En Italia se presentó solamente una vez, en el transcurso del Maggio Musicale Fiorentino, como Giulia en "La Vestale" en 1933. Era tal su aversión a los viajes que nunca se la oyó en San Francisco, donde la compañía de Gaetano Merola era un lugar seguro para la plantilla de divos del Met. Tampoco se animó a viajar a Sudamerica como sus coetáneas Claudia Muzio y Rosa Raisa que se propusieron la conquista de públicos lejanos.

Sus éxitos mas señalados a lo largo de su carrera en el Met fueron su Leonora en la "Forza", Elvira en "Ernani" en 1921, Leonora en "Il Trovatore" en 1924, Giulia en La Vestale en 1925, Norma en 1927 y Donna Anna en 1929. Durante la temporada de 1936-37 se presentó como "Carmen" con gran éxito de publico pero con criticas divididas entre la prensa especializada. Al año siguiente se casó con Carle Jackson, un acaudalado de la época y a pesar de varias negociaciones para su regreso al Met en la temporada 1938, la soprano no llegó a acuerdo y terminó por retirarse de la escena aún en plena posesión de sus medios vocales. 

Tras su retiro, se instaló en Maryland en una villa construida por su esposo a la que llamaron "Villa Pace". Se divorció en 1949 pero siguió realizando grabaciones de manera privada en su hogar. 

La voz de la Ponselle resaltaba por la belleza del centro, a la que muchos críticos de la época describieron como "Oro Puro", la contundencia del grave por la que muchos pensaron que se trataba en realidad de una mezzo y la facilidad para los sonidos suaves y en piano en el registro agudo. Así mismo era una maestra absoluta en el canto de agilidad, con precisión y limpieza en la ejecución y poseedora además de un trino perfecto. Sería entonces el campo del belcanto en donde la soprano encontró el terreno mas propicio para su lucimiento. En Verdi faltaba la cuota de arrojo en la emisión e inteligentemente evitó cantar heroínas puccinianas.

Es interesante resaltar que la soprano fue la primera cantante americana en debutar de manera absoluta en el Met sin tener a sus espaldas una carrera europea, requisito primordial para cualquier cantante estadounidense de la época. Tras su retiro inesperado, Edward Johnson trató de llenar su vacío trayendo a Zinka Milanov desde yugoslavia y a Maria Caniglia desde Italia. A pesar de los esfuerzos de la Milanov se puede decir que su lugar nunca pudo ser llenado a cabalidad. La yugoslava lo logró parcialmente en Gioconda y La Forza del Destino, pero fracasó rotundamente en Norma, Donna Anna y Elvira en "Ernani", al no tener mayor idea de las fórmulas belcantistas. La Caniglia no tenia nada que ver con Ponselle y su estadía en la compañía se vio interrumpida por la situación política anterior al estallido de la Segunda Guerra Mundial. 

El disco que les traigo es una compilación de diferentes años de grabación y pertenece a la serie "RCA Vocal Series" y se encuentra actualmente descatalogado. Los tracks mas interesantes son los dedicados al belcanto de Norma, Vestale y Ernani donde se puede apreciar el manejo absoluto de la soprano en este repertorio, su facilidad para el canto ornamentado y la poesía y belleza del timbre. Mención especial merece la canción "A l'aime" de Nicholas de Fontenailles, donde la soprano luce el bellisimo lustre de su registro grave.

Tracklist:

1. Nicholas de Fontenailles  - A L'Aime
   Rosa Ponselle (Soprano), Romano Romani (Piano)
   1939

2. Nikolai Rimsky-Korsakov - The nightingale and the rose
   Rosa Ponselle (Soprano), Romano Romani (Piano)
   1939

3. Giuseppe Verdi - Surta è la notte... Ernani involami
   Orchestra, Rosario Bourdon, Rosa Ponselle
   06/1929

4. Giuseppe Verdi - Piangea cantando... Salce salce
   Orchestra, Rosario Bourdon, Rosa Ponselle
   1924

5. Giuseppe Verdi - Pace pace mio Dio
   Orchestra, Rosario Bourdon, Rosa Ponselle
   06/1929

6. Giuseppe Verdi - Io muoio!
   Orchestra, Rosario Bourdon, Rosa Ponselle, Giovanni Martinelli, Ezio Pinza
   03/1929

7. Giuseppe Verdi - Ritorna vincitor
   Orchestra, Rosario Bourdon, Rosa Ponselle
   03/1938
 
8. Giuseppe Verdi - O patria mia
   Orchestra, Rosario Bourdon, Rosa Ponselle
   02/1926

9. Anonymous - Carmen carmela
   Rosa Ponselle (Soprano), Igor Chichagov (Piano)
   1954

10. Giacomo Meyerbeer - In grembo a me
    Orchestra, Rosario Bourdon, Rosa Ponselle
    1925

11. Gasparo Spontini - O nume tutelar
    Orchestra, Rosario Bourdon
    05/1930

12. Amilcare Ponchielli - Suicidio!
    Orchestra, Rosario Bourdon
    03/1926

13. Vincenzo Bellini - Casta Diva
    Metropolitan Opera Chorus,  Metropolitan Opera Orchestra, Giulio Setti
    07/1929

14. Geni Sadero - Amuri, amuri
    Rosa Ponselle (Soprano)
    1954

15. Charles Gounod - Ave maria
    Orchestra, Rosario Bourdon, Rosa Ponselle
    03/1928

16. Ernest Charles - When I have sung my songs to you
    Rosa Ponselle (Soprano), Romano Romani (Piano)
    1939

RCA Victor
mp3@320Kbps | Cover

2 comentarios:

  1. Bravo por este maravilloso material que pones al alcance de todos. Por favor que sigan saliendo grabaciones de ese "baul de los recuerdos" para regocijo de todos los que somos asiduos a tu blog. Se me ocurren nombres como Jan Peerce, Leonard Warren, Erna Berger, Fedora Barbieri, Boris Christoff, Victoria de los Angeles... Nuevamente GRACIAS por este gran trabajo. Abrazos desde Uruguay.

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  2. Pronto vendrán mas nombres de la vieja escuela.
    Saludos!

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