jueves, 28 de marzo de 2019

Viorica Ursuleac - Lebendige Vergangenheit [iTunes AAC M4A]





El pasado 26 de marzo, hace exactamente 125 años, nació la gran soprano rumana Viorica Ursuleac, una de las figuras mas importantes de la escena europea del período de entre guerras y al mismo tiempo una de las más enigmáticas de todas las Prima Donna de la Época de Oro del canto lírico.

Ursuleac nació en 1894 en Czernowitz, en la región de Bukovina, por aquellos años bajo el control del Imperio Austro-Húngaro y actualmente bajo soberanía Ucraniana. Estudió en Viena bajo la tutela de Lilli Lehmann, otra leyenda de tiempos pasados y debutó en Zagreb como Charlotte en "Werther" en 1922. La soprano luego se trasladó a la Volksoper de Viena (1924-26), Opera de Frankfurt (1926-30), Opera Estatal de Viena (1930-35), Opera Estatal de Berlín (1935-37) y la Opera Estatal Bávara (1937-1944). Del trabajo con Clemens Krauss nació una larga relación sentimental que produjo además una intensa colaboración artística entre ambos, llegó a convertirse en la soprano favorita de Richard Strauss, quién la llamaba "die treueste aller Treuen" (la mas fiel de las fieles). Junto a Krauss realizó cuatro estrenos mundiales de la obra del compositor: "Arabella" (1933), "Friedenstag" (1938), "Capriccio" (1942) y el ensayo general de "Die Liebe der Danae" (1944). Finalmente la pareja contrajo matrimonio durante la Segunda Guerra Mundial.

Su carrera estuvo mayormente confinada a los escenarios alemanes y pocas veces se animó a salir fuera de su ámbito de acción. Participó en una única temporada del Covent Garden (1934) donde tomó parte en el estreno local de "Schwanda el gaitero" de Weinberger y "Arabella" de Strauss, además de una función del "Otello" verdiano junto a Lauritz Melchior, dirigidor por Sir Thomas Beecham.

En 1941 llegó a La Scala de Milán, gracias al intercambio de artistas que surgió después de la alianza entre la italia de Mussolini y la Alemania Nazi. En la sala milanesa se presentó como Fiordiligi en la primera producción de "Cosi fan tutte" montada en el teatro desde 1814. Se presentó también como la Emperatriz de "Die Frau ohne Schatten", Chrysotemis en "Elektra" y Sieglinde en "Die Walküre". Su única aparición americana ocurrió en el Teatro Colón de Buenos Aires como Brangäne en "Tristan und Isolde" junto a Kirsten Flagstad, en 1948.

En la opera Estatal de Viena fue nombrada Kammersängerin en 1934 y al año siguiente recibió el mismo honor en la Opera Estatal de Berlín. Se retiró de la escena en 1953 con la Mariscala de "Der Rosenkavalier" en Wiesbaden. En 1964 fue nombrada profesora en el Mozarteum de Salzburgo.

La voz de la Ursuleac si bien no estaba dotada de un timbre tradicionalmente bello, era voluminosa, mórbida y con gran facilidad en el extremo mas agudo del registro. La musicalidad y el cuidado que ponía en la caracterización de sus personajes lograban crear un aura de magia que lamentablemente muy pocas veces se puede oír en las pocas grabaciones que le sobreviven. Cuando la soprano se trasladó a Viena en 1930, surgió una famosa rivalidad con Lotte Lehmann que la persiguió por todo el período en que ambas coincidieron en la escena europea. Luego de su retiro de los escenarios, la Ursuleac se retiró también de la vida pública. Se fue a vivir al pueblo de Ehrwald en los Alpes austríacos. Por muchos años se le perdió el rastro y la soprano evitó cualquier contacto con la prensa a toda costa.

A continuación transcribo la entrevista que Lanfranco Rasponi logró conseguir con la entonces retirada soprano en junio de 1979 y que publicó luego en su libro "The Last Prima Donnas".





"En muchos sentidos, Viorica Ursuleac es la mas legendaria de todas las antiguas divas que he entrevistado; se convirtió en la soprano favorita de Richard Strauss y creó cuatro de sus óperas. Pero era particularmente difícil de rastrear; ahora vive en un pueblo en las montañas, algunas millas a las afueras de Munich y se ha retirado completamente del mundo. No, no quería hablar del pasado, fue lo que me dijo al teléfono; todo lo que quería era ser olvidada y vivir en contacto directo con la naturaleza. "Nací en 1894" me dijo, "así que lo que fue; fue". "déjame olvidar el pasado".
   Pero la casualidad quiso que en Junio de 1979, mientras estaba en Viena, escuché que ella estaba en la ciudad para un concierto conmemorativo del 25 aniversario  de la muerte de su esposo, el director Clemens Krauss, quien había fallecido sorpresivamente en 1954 mientras trabajaba en la Ciudad de Mexico. Pude localizarla en el Hotel donde se estaba quedando y me presenté, sin anunciarme, a las 9 de la mañana. En el mesón de entrada me dijeron que estaba tomando desayuno en el comedor, así que me apresuré a ir, llamando a viva voz, "Frau Kammersängerin Krauss!" Una señora mayor hizo una seña y fui a presentarme. Nuevamente la respuesta fue negativa, por las mismas razones que me había explicado por teléfono. Entonces me arrodillé en frente suyo y le dije que como era parte importante de la historia musical, no tenía derecho a rechazarme. Se largó a reír y, después de un momento, me dijo: "Nadie me ha rendido un homenaje tan galante desde que era una muchacha. Tú ganas. Regresa aquí y encontrémonos mañana a las 8 de la mañana. Me levanto temprano y ahora tengo un día ocupado." Me había conquistado de inmediato. A pesar del calor, estaba vestida en un traje tweed, con cabello canoso, ojos azules de un matiz vibrante, sonrisa irresistible, habían pocos rastros de la celebrada prima donna que había dominado los escenarios de Europa Central.
   Obviamente, al día siguiente estaba pronto para la cita, temiendo que sería un encuentro breve. Pero, como tan a menudo ocurre, una vez que comenzó a abrirse -y con enorme franqueza y encanto- el tiempo pareció detenerse para ambos, y cuando finalmente miré mi reloj, ya eran las doce y media. "Dios mío, " dijo, "Contaba con esta mañana para hacer algunas compras!".
   Solamente la había escuchado una vez, en los Jardines Boboli de Florencia, como Sieglinde en Die Walküre, dirigida por Karl Elmendorff, pero recuerdo que un encanto muy personal emanaba de ella. "Amaba esa parte", me dijo, mientras le recordé aquella particular ocasión, "pero desafortunadamente no me la pedían muy seguido. Como probablemente sabes, no es un rol que requiera un agudo brillante, y eso fue lo que me hizo famosa. Casi hasta el final podía alcanzar el Re sobreagudo con facilidad."
   Luego, con meticuloso detalle, me describió los acontecimientos de su vida musical. "Nací en 1894 en Czernowitz, Bukovina, donde se hablaba tanto alemán como rumano y tuve seis hermanos. Mi padre, un diácono Greco-Ortodoxo, tenía un magnifico instrumento de tenor el cual entrenó por muchos años para poder impartir clases de canto a los pastores mas jóvenes. Mi madre también tenía una voz hermosa y me criaron en un hogar muy activo musicalmente. Inevitablemente me enviaron a Viena, donde estudié en el Conservatorio por cinco años para seguir una carrera en el canto.
   Fui a Zagreb a visitar a unos amigos, y una tarde estaba cantando con la ventaba abierta. El Intendente del teatro de ópera estaba caminando fuera, me escuchó y quedó impactado por el color particular de mi instrumento, el cual siempre tuvo un color muy distintivo. Preguntó quién era yo, me vino a ver y me ofreció un contrato. Después de cuatro semanas de ensayo, debuté como Charlotte en Werther, y continué con Micaëla, Mimí y Marie en "La Novia Vendida". Luego tenía que aprender algunas operas Croatas, pero un doctor vino a mi vida; me enamoré de él y me casé. Él no quería saber de mis compromisos, y abandoné mi carrera después del nacimiento de mi hija. Pronto me di cuenta que había cometido un grave error y en las cartas que enviaba a mi familia les conté de mi infelicidad. Mi hermano me escribió contándome que nuestro padre estaba gravemente enfermo y que debía ir rápidamente a su lado. Así que, llevándome a Naditza conmigo, me fui a Czernowitz sólo para enterarme que todo había sido un plan para hacerme escapar, pues mi padre estaba en perfecto estado de salud. Suena inventado, pero te aseguro que todo es verdad!
   "Rudolph Bella, un amigo de mis padres, quién era un muy buen compositor y director, me pidió al poco tiempo de mi llegada que aprendiera la Rapsodia para Alto de Brahms en 48 horas, ya que la contralto que había contratado estaba enferma. Todas mis protestas fueron en vano. Para esa época yo era una lírica, que luego se convertiría en spinto, y cantar una partitura tan grave me parecía una locura. Pero mi registro grave era mucho mas fuerte de lo que esperaba y el éxito en este concierto me llevó a un contrato en la Opera local con un salario suficiente como para comprar estampillas. Hice mi debut ahí como Eudoxia en La Juive, escrito para una leggero-coloratura, y luego seguí con muchos otros roles, incluida Butterfly. Fue entonces que para mantenerme a mí y a mi hija -Nunca regresé donde mi marido, del que me divorcié tiempo después-  Comencé a dar conciertos de Lied, los que fueron siempre parte de mi vida musical. Cuando me volví famosa, tuve la gran suerte de tener a Clemens Krauss como mi espléndido acompañante.
   "El teatro de Opera en mi ciudad natal funcionaba como una casa Alemana, pero después de la Primera Guerra Mundial Czernowitz pasó a formar parte de Rumania, así que todas las operas se daban ahora en Rumano. Me contrataron para un concierto en Bucarest al que asistiría la Reina María y para mi eterna vergüenza, me quedé dormida en el Hotel y llegué al Concert Hall del Athéné media hora tarde. Me recibieron muy fríamente y con justa razón. Como me atrevía yo, una nadie, dejar a Su Majestad y al publico esperando?. Salí al escenario terriblemente nerviosa, pero peor aún, noté que mi pianista acompañante temblaba por completo. Los milagros existen, pues mi primer número, el extremadamente difícil "come scoglio" de Così fue aplaudido entusiastamente por la Reina, quién en el entretanto había sido informada de lo que me había ocurrido. El publico naturalmente la siguió y la velada terminó con Su Majestad invitándome a palacio al día siguiente. Ella no solamente era una de las grandes bellezas de su tiempo, pero su trato con las personas era fantástico y su cultura musical, considerable. Como me había convertido en una de sus súbditas, me dijo, estaba muy interesada en mí y habló seriamente de las posibilidades de tener una carrera internacional.
   "No perdió el tiempo y en un corto periodo me llamaron para una audición con Felix Weingartner, quién para la época era el director musical de la Volksoper de Viena. Me aceptó y en 1922 comencé mis actividades allí, primero en roles pequeños y luego graduandome con la Marguerite de Faust, Elsa, Elisabeth, Charlotte y Butterfly. Pero mi primer éxito importante vino con Louise, que nunca se había presentado en Viena. Se convirtió en el éxito de la temporada. Mi Julien fue el estupendo tenor rumano Trajan Grosavescu, quién mas tarde hizo noticia internacional cuando su esposa  - enferma de celos porque él no quería que la acompañara a Berlín, donde tenía que cumplir algunos compromisos- le disparó y lo mató. Una gran pérdida para el mundo operático! Clemens Krauss había dejado su puesto de asistente en la Staatsoper de Viena para tomar la dirección de la Opera de Frankfurt y estaba buscando a una soprano. Dos veces le dieron mi nombre para un audición y él se negó a escucharme, diciendo que sufría una fuerte alergia a los artistas venidos de los Balcanes -decía que eran muy temperamentales y poco confiables. Pero no me vencerían, y con la ayuda de otros, canté para él con un nombre ficticio.
   "No se enfadó, como me lo temía, cuando le dije la verdad, sino que estaba muy entretenido con la broma que le jugué. Pero claro, él era un maravilloso ser humano, como descubriría mas tarde, y poco podía imaginarme entonces que algún día sería su esposa. Experimenté el viejo dicho "cuando llueve, diluvia" justo en ese momento. Justo en el momento en que dijo que me contrataría, la Opera de Nuremberg se contactó conmigo y me ofreció casi el doble del salario que él proponía. Pero consideré que el privilegio de cantar con él era tan grande que dije al diablo con el dinero. Pero esa era la forma en que eramos entonces  -artistas y no robots comerciales. El contrato con Frankfurt era por seis años, y cuando Krauss regresó a Viena mas tarde, comencé a hacer muchas apariciones como artista invitada en Dresden, donde Fritz Busch era el director artístico, y luego también en la Opera Estatal de Viena. En este último Teatro fui por primera vez como sustituta de la Lehmann en Manon Lescaut. Fue durante ese periodo cuando todos decidieron que tenía la voz ideal para las partituras de Strauss y me asignaron la Emperatriz de Die Frau ohne Schatten y Die ägyptische Helena. Mas tarde crearía cuatro de sus operas. Tengo montones de cartas de Richard Strauss con indicaciones muy específicas sobre cómo quería que fuesen interpretadas y son el único tesoro que me ha quedado. Canté todas sus operas con la excepción de Intermezzo, Die schweigsame Frau y Salome, las cuales nunca sentí adcuadas para mi instrumento. El Komponist y luego Ariadne, la Mariscala y Chrysothemis eran parte de mi rutina diaria. Strauss era un hombre muy modesto en algunos sentidos. En conexión con Chrysothemis, la primera vez que me oyó en este rol, vino a mi camarín y me dijo, "gracias por probarme que no cometí ningún error cuando compuse esta parte. A menudo me atormentan dudas pero la manera en que manejaste el parlato me reveló que puede hacerse en la manera en que lo escribí. De ninguna otra manera."
   "Arabella, la cual estrené en Dresden en 1933 con Krauss en el foso, y que repetimos con el mismo elenco en el Covent Garden al año siguiente, tiene, en mi opinión, una de las partituras mas hermosas que él haya creado.  Si uno tiene la extensión y el agudo flotante, no es de las partituras mas difíciles para cantar, tampoco lo es la Condesa en Capriccio, que estrené en Munich en 1942, nuevamente bajo la dirección de Kraus. La última es una ópera delicada, sofisticada y altamente introspectiva, que al mismo tiempo es una obra maestra de lo poco valorado. El libretto, escrito por Krauss, es tan bueno como cualquiera de Hofmannsthal.
   "Pero Friedenstag, que vio la luz por primera vez en Munich en 1938, como siempre con Krauss dirigiendo, y que Strauss me dedicó a mi, es harina de otro costal. El compositor aseguraba que habían veinte Do sobreagudos, pero yo nunca los conté. Siempre solía decir que fue después de dirigirme -Tenía gran talento con la batuta- como Chrysothemis que decidió que yo era la única soprano que dominaría la diabólica tessitura. Si bien amaba interpretar a la hermana gentil de Elektra, quién trae un poco de luz a esta tremenda tragedia, debo confesar que a pesar de algunos pasajes extraordinarios, nunca me gustó por completo Friedenstag. Es tan difícil que de hecho nunca la hacen. En 1944 cante en Salzburgo en el ensayo general de Die Liebe der Danae -aun recuerdo que la fecha era 14 de Agosto- la que había sido programada para tener su estreno mundial dos días después. Pero las condiciones de la guerra se volvieron tan horribles que en menos de 48 horas todos los teatros fueron cerrados por orden gubernamental. Tuvo que esperar hasta 1952 para ser producida en publico. No es una obra emocionante pero me recuerda de alguna forma a algunas paginas mas líricas de Ariadne, y hay unos momentos muy hermosos. Necesita de una puesta en escena muy poética, y nuevamente tiene esas notas agudas incandescentes tan típicamente Straussianas.
   "Arabella se convirtió en la gran favorita de Hitler y vino a verme cantarla en Berlin unas diez veces. Él era austriaco, por supuesto, y quizás esa atmósfera eminentemente vienesa lo volvía de alguna manera nostálgico. Me encontré con él en varias oportunidades y extrañamente era un hombre tímido en sus contactos - al menos con nosotros los artistas. Nunca habló de política pero siempre hizo preguntas sobre problemas del canto. Nunca supe de Eva Braun en ese tiempo y ella nunca lo acompañaba a la Opera.
   "La razón por la que fui a la Opera Estatal de Berlin en 1934 con un contrato de diez años, aunque ya hacía apariciones como invitada en otros teatros importantes, fue que, habiendo obtenido un éxito fabuloso como invitada, Furtwängler, quien era entonces el director musical y a quien respetaba mucho, me ofreció un estupendo contrato. El era insuperable como director de orquesta, pero en la ópera era una historia diferente. Nunca aprendí como seguir su batuta en un cien por ciento. Cuando canté Chrysothemis por primera vez, estaba muy avergonzada por varios errores que cometí, pero no hubo tiempo de disculparme pues fue él quién vino, justo después que cayó el telón, a pedirme perdón. Y me pidió como un favor que le explicara a él cómo Krauss, a quien admiraba mucho y al mismo tiempo le tenía celos, lidiaba con ciertos pasajes. Pero lo que hizo esa noche implicaba real humildad y corazón. Pues que un hombre de su posición se disculpara conmigo me reveló su grandeza. También dirigió los estrenos en Berlín de "Arabella" para mí. En Viena en cambio, fue Lotte Lehmann quien cantó la primera producción."
   Aquí la detuve porque siempre me habían dicho que Lehmann la detestaba. Para mi sorpresa, ella estuvo perfectamente dispuesta a discutir esta cause célèbre.
   "Siempre me gustó Lehmann por su fuego e intensidad en el escenario", contestó de manera desinteresada. "Pero no era recíproco. Como tengo una actitud filosófica, nunca miro atrás y la perdono por todo el daño que me causó. Creo que su odio hacia mí se originó cuando aparecí en el horizonte vienés con mi agudo fácil justo cuando ella comenzaba a tener dificultades con esa zona. Uno debe recordar que para la época, con Jeritza en los Estados Unidos, ella se consideraba la reina absoluta, y en muchos sentidos lo era.
   "Hablaré brevemente de todas las miseras a las que me expuso en el Festival de Salzburgo, donde fui contratada para la Condesa de Las Bodas de Fígaro y ella para la Mariscala, de la cual mas tarde yo llegué a cantar 152 funciones.
   "En esa época yo nunca había cantado Der Rosenkavalier y me pidieron que lo aprendiera de improviso pues Lehmann no cantaría una de las funciones programadas. No recuerdo ahora la razón pero era una muy válida. Pero cuando supo que yo era la elegida para reemplazarla, cambió sus planes e insistió en estar disponible para esa noche para que yo no pudiera cantarla. Me empezó a odiar cuando Strauss comenzó a elegirme para ciertos roles que ella consideraba de su propiedad personal.
   "Pero eso es nada comparado con el daño que me hizo a nivel político. Göring escuchó a la Lehmann en Alemania y quedó muy impresionado con ella; y como estaba ansioso por convertir a la Opera Estatal de Berlin en el teatro mas importante de Europa, la contactó para ofrecerle un contrato muy lucrativo. Ella se apresuró a ir a Berlin para discutir los términos con él, pero puso como condición que Chrysothemis, Arabella y Sieglinde serían cantados solo por ella. Pero ocurría que mi contrato ya estaba en curso y entre los roles que se me asignaban, estaban esos que ella pedía para sí. Yo no tenía derecho exclusivo sobre ellos pero estaban en mi lista. Tuvo un ataque de histeria cuando se enteró, salió de la oficina y volvió a Viena. Desde ese momento no hizo otra cosa mas que esparcir historias de que yo era una entusiasta Nazi. Nada mas alejado de la realidad. Nunca me metí en política y me dediqué mas bien a mis propios asuntos. De que estaba orgullosa de pertenecer a la Opera Estatal de Berlín no hay duda, pero solo porque era por lejos el mejor ensemble del mundo. Pregúntale a cualquiera y te lo confirmará. Luego ella partió hacia los Estados Unidos y yo me quedé para honrar mis contratos en Berlin y hacer apariciones como invitada en otras ciudades.
   "Lehmann había odiado a Jeritza también, y las historias de sus ataques de ira en Viena cuando la soprano Húngara comenzó a probar sus talentos, son infinitas. Pero Jeritza era un tipo diferente de persona -temperamental, si, pero nunca una intrigante. Yo la admiraba mucho a ella y considero a su Elisabeth en Tannhäuser como insuperable. Cuando entraba al hall antes de comenzar su "Dich teure Halle", era una visión inolvidable, Canté Sieglinde para su Brünnhilde y siempre encontré muy agradable trabajar con ella. Recuerdo que años atrás cuando la escuché en sus inicios como Micaëla, supe que el suyo era un gran talento.
   "De todos modos, la guerra llegó con todos sus horrores, y mi hogar y ahorros se hicieron humo. Lehmann se convirtió en una valiente heroína anti-Nazi y yo pagué muy caro mi falta de olfato político. Pero no fui la única -pues estaba en muy buena compañía!"
   Le hice mas preguntas sobre Strauss y su amistad con Clemens Krauss, quién se convirtió en su esposo durante la guerra. "Strauss lo oyó dirigir el Anillo", me explicó, "en Frankfurt durante los años veinte, y se dio cuenta del fabuloso director que era. Llegaron a un completo entendimiento con el paso del tiempo, y yo pienso que la razón es que mientras Strauss era una persona muy introspectiva, bastante encerrado en sí mismo, Krauss entendió su reticencia y fue capaz de comprenderlo. Él era un apasionado admirador de toda su música y se la pasaba repitiendo que se convertiría en uno de los grandes de su tiempo. De alguna manera formaron un equipo perfecto."
   "Y que me dice de Frau Strauss?" le pregunté.
   "Su esposo solía decir que Pauline estaba siempre actuando y creo que tenía razón. Ella era todo un personaje y muy preparada musicalmente. Pocas personas recuerdan que había sido una cantante de Lied exquisita, y que incluso había logrado gran éxito cantando en Tannhäuser en el Festival de Bayreuth. Tenía una mente muy comercial y le debemos a ella que él siguiera escribiendo tantas partituras. Dominante y eficiente, ella tenía por lejos el carácter mas fuerte de los dos.
    Cantó usted en el Festival de Bayreuth?
   "Nunca, pero en esos días uno no podía estar en todas partes. Ahora son ubicuos, una noche aquí y la próxima allá. Nosotros nos quedábamos donde estábamos. Yo siempre participé del Festival de verano en Munich y por algunos años en el que se realizaba en Salzburgo. Para mi época canté mucho, pues calculo aproximadamente que en los treinta y cinco años de mi carrera canté mas de tres mil funciones de opera, lo que da un promedio, si no estoy equivocada, de cerca de ochenta y cinco funciones por año -y esto sin contar los recitales y conciertos de los que participé.
   "Así como la voz maduró, mi repertorio creció acorde, y era muy fuerte con las partes italianas también. Pero en Italia, donde aparecí a menudo, solo canté operas Alemanas. Recuerdo una Frau ohne Schatten en Roma con Rose Pauly, una fantástica Mujer del Tintorero, en 1938 -fue la primera presentación de esta ópera, una novità, como dicen los italianos, en la Ciudad Eterna- y tuvimos muchos problemas porque debíamos aprenderla en italiano y Marinuzzi, un gran director, cayó enfermo. Strauss vino para el estreno, y la siguiente tarde Pauly y yo fuimos a caminar en la Via Appia para ver las ruinas y tomar aire fresco. De repente, para nuestro asombro, vimos a Strauss sentado en un muro derrumbado, en meditación total. Se lo veía transfigurado por la belleza del lugar, pero no al extremo de no vernos. Se levantó, fue a nuestro encuentro, y apuntando a dos columnas cercanas, abrió sus brazos y nos abrazó, un gesto muy inusual para tratarse de él. 'Ustedes dos son mis salvadoras, sólidas como esas columnas. Han logrado milagros'. Me gusta acordarme de él tal y como fue en esa tarde gloriosa. En la víspera del terrible conflicto que se engulló a la humanidad.
   "En La Scala, junto con Die Frau, también canté Fiordiligi, Chrysothemis y Sieglinde en diferentes ocasiones. Canté un montón de Mozart -la Condesa, Donna Elvira, Pamina y Fiordilgi- muchas Leonoras en Fidelio -Leonora en Forza del destino mas de ciento cincuenta veces, junto con numerosos Otellos y Ballos, y de Puccini muchas Toscas y Minnies. De las wagnerianas la que mas a menudo canté fue Senta. Krauss había sido asistente en Viena cuando Puccini fue a preparar a Jeritza para La fanciulla del West, y fue él quien me enseñó esta maravillosa parte, recordando en detalle todas las instrucciones de Puccini. Encuentro a Tosca y Minnie mas difíciles dramáticamente que vocalmente, ya que la acción nunca se detiene y la tensión se acumula en un verdadero frenesí. Incluso tuve a Gigli como mi Cavaradossi, y nunca nadie acarició esta parte en la forma en que él lo hacía. Insisto en la palabra 'caricia'. El suyo era un instrumento celestial, incapaz de producir una sola nota fea. Turandot la encuentro difícil por la razón opuesta, pues hay largos períodos donde debe permanecer hierática y pararse prácticamente inmóvil mientras produce un gran volumen de voz. Erna Berger a menudo cantó Liù conmigo, y era exquisita, de alguna forma la mas frágil y efectiva de muchas que escuché en esta parte. Nunca hice Aida o Santuzza, porque sabía instintivamente que no eran adecuadas a mis cuerdas vocales.
   "Después de la guerra, a ninguno de nosotros se nos permitió cantar por un período de tiempo -eramos culpables de haber cantado durante el régimen Nazi. Y luego, finalmente, se les ocurrió a las autoridades que no tuvimos mas opción que esa. Mi carrera tomó alas nuevamente. Mis ultimas presentaciones en Viena fueron en 1952, pero mi última función la hice como la Mariscala al año siguiente en Wiesbaden. Enseñé por un tiempo, incluso en los cursos de verano durante el Festival de Salzburgo y preparé a algunos cantantes para sus compromisos. Ahora solo me quedo en mi cabaña en los Alpes y trato de tener un contacto muy amigable con diferentes tipos de aves -mucho mas agradables, te lo aseguro, que muchos seres humanos."
   Le pregunto si alguna vez va a la Opera en Munich.
   "No, ya no mas", me dijo, su sonrisa desapareció de repente. "La última vez que fui fue cuando resucitaron Die ägyptische Helena, por la que tengo gran afecto y, debo agregar, gran nostalgia. Fue una experiencia chocante. Los regisseurs quieren cambiarlo todo, y siento gran pena por ellos y el público. Su ignorancia es tan obvia y sus pretensiones tan grandes. Y al público, que no ha oído las operas como realmente son, se lo estafa por completo. Es un travestismo horrible. No estaré ahí para verlo, pero eventualmente, si la Opera llegase a continuar, debe haber una reacción violenta. Nunca puede ser demasiado violenta, en mi humilde opinión."



Tracklist:

1. Le nozze di Figaro, K.492, Act III: "Wenn die sanften Abendlüfte"
    (Viorica Ursuleac, Erna Berger, Orchesterbegleitung & Clemens Kraus)
2. Il Trovatore, Act IV: "Sieh meiner heißen Tränen Flut"
    (Viorica Ursuleac, Alexander Sved, Orchesterbegleitung & Clemens Kraus)
3. Tosca, Act II: "Nur der Schönheit weiht' ich mein Leben"
    (Viorica Ursuleac, Orchesterbegleitung & Clemens Kraus)
4. Turandot, Act II: "In diesem Schlosse"
    (Viorica Ursuleac, Orchesterbegleitung & Clemens Kraus)
5. Der Rosenkavalier, Op. 59, Act III: “Hab' mir's gelobt, ihn lieb' zu haben"
    (Viorica Ursuleac, Tiana Lemnitz, Erna Berger, Orchesterbegleitung & Clemens Kraus)
6. Sechs Lieder, Op. 56: V. "Frühlingsfeier"
    (Viorica Ursuleac, Orchesterbegleitung & Clemens Kraus)
7. Vier Lieder, Op. 27: II "Cäcilie"
    (Viorica Ursuleac, Orchesterbegleitung & Clemens Kraus)
8. Arabella, Op. 79, Act I: "Aber der Richtige, wenn's einen gibt"
    (Viorica Ursuleac, Margit Bokor, Orchesterbegleitung & Clemens Kraus)
9. Arabella, Op. 79, Act II: "So wie Sie sind, so Hab' ich keinen Menschen je Gesehn!"
    (Viorica Ursuleac, Alfred Jerger, Orchester der Staatsoper Berlin & Clemens Kraus)
10. Arabella, Op. 79, Act III: "Das war sehr gut, Mandryka"
    (Viorica Ursuleac, Alfred Jerger, Orchester der Staatsoper Berlin & Clemens Kraus)
11. Ariadne auf Naxos, Op. 60: "Mein Sinn ist wirr von vielem Liegen ohne Trost"
    (Viorica Ursuleac, Helge Rosvaenge, Erna Berger, Miliza Korjus, Gertrude Runger, Ilonka Holndonner, Mitglieder Des          Berliner Rundfunkorchesters & Clemens Kraus)

Maestoso
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7 comentarios:

  1. Sencillamente estupendo! Gracias por transcribir y compartir el reportaje.

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  2. Muy interesante, gracias por compartirlo, lamentablemente la guerra silenció a muchas grandes artistas, recomiendo la peli "Taking Sides" del 2001 sobre el veto a Furtwangler.

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  4. Muchas gracias por haber reproducido la entrevista: es maravillosa y estoy completamente de acuerdo en que los directores de escena modernos estafan al público y no tienen ni idea de lo que transmiten las óperas.

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  5. Curioso... Quise bajar el archivo de Viorica Ursuleac, pero, el enlace de descarga, me conduce a Tosca con Leontyne Price, Plácido Domingo, Sherrill Milnes, Zubin Mehta de 1973 en formato FLAC HD completamente activo.

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